lunes, 6 de abril de 2015

GOYA


La España de Goya (1746-1828) es la va a ver el intento de ruptura con la vieja España del Antiguo Régimen, pobre, anquilosada en viejas estructuras estamentales y gremiales, agraria y de una religiosidad profundamente supersticiosa. La invasión napoleónica dio al traste con las esperanzas de aplicar las reformas ilustradas y los principios liberales. Tras la tragedia que supuso la guerra de Independencia, la vuelta a la brutal tiranía del absolutismo de Fernando VII perpetuaría a España en el atraso con respecto a sus vecinos europeos. Goya fue testigo de excepción de todos estos acontecimientos, y de ellos dejó buena cuenta en su obra, a veces con una visión crítica, irónica, mordaz y cruel.

Llama la atención que en esa España atrasada cultivara Goya su genio, pero no solo eso, si no que su obra fue apreciada, pues se rodeó de un excelso grupo de intelectuales ilustrados.  Tras la guerra, la vuelta de Fernando VII  supuso para él una realidad difícil de aceptar, a pesar de ser pintor de cámara  crítica y la persecución de liberales le hizo optar por  el exilio a Burdeos, Francia, donde murió en 1828.


Goya coincide de pleno con el Neoclasicismo. Pero su carácter y su genio encajan mal con sus presupuestos y supera a sus contemporáneos abriendo nuevos caminos estéticos que rompen con el clasicismo. Formado en el Rococó, recibe también influencias neoclásicas pero llegará a adelantarse al Romanticismo en su interés por explorar las emociones, influyó notablemente en el Impresionismo por sus preocupaciones lumínicas y en el Expresionismo, por su manera de deformar las figuras acentuando su expresividad para impactar al espectador. También puede decirse que se adelantó al Surrealismo en su interés por explorar el subconsciente y el mundo de los sueños.
Su influencia es tal en la historia del arte que se le puede considerar el fundador de la pintura contemporánea.


Primera etapa: Goya rococó y neoclásico.
Goya nació en Fuendetodos, Zaragoza , en 1746 y se formó en el taller de José Luzán. Ya en 1771 viaja a Italia donde participa en un concurso con la obra Aníbal pasando los Alpes.

En esos años ejecuta obras con presupuestos neoclásicos : Sacrificio a Vesta, pero Goya no se siente cómodo en este estilo pues prefiere el color a la línea y su idea de lo bello no coincide con los rígidos principios del clasicismo. Ni siquiera cree que lo bello deba a ser el objeto del arte.
A su vuelta de Italia realizó las pinturas de la Cartuja de Aula Dei, en Zaragoza y la bóveda del Coreto de la Basílica del Pilar, influida por la pintura de techos barroca.
En 1773 se casa con Josefa Bayeu, hermana del pintor Francisco Bayeu, discípulo de Mengs y pintor de Carlos III. Con estas influencias llega a Madrid y comienza a realizar cartones para la Real Fábrica de Tapices.  En los 17 años que estuvo realizando cartones capta el estilo rococó preocupándose de la luz y la composición.
San Antonio de la Florida

El quitasol refleja, como muchas de sus obras de aquellos años, escenas costumbristas con personajes populares, género preferido por los reyes y la aristocracia.  Los colores son alegres, claros, la pincelada diluida casi acuarelada  que muestra reflejos y brillos. Las composiciones son equilibradas y ordenadas.  Otros cuadros de la misma época son La gallinita ciega, El cacharrero o La pradera de San Isidro.
El Cacharrero
El Parasol

En 1780 realiza un Cristo crucificado, muy influenciado por la pintura neoclásica de Mengs.  También en la década de los 80 compagina sus cuadros de género para tapices con los retratos de personajes de la aristocracia, captados con la elegancia rococó: La marquesa de Pontejos , La duquesa de Alba  y La familia de los duques de Osuna. Son cuadros donde las figuras aparecen algo envaradas y encorsetadas.
Los retratos de la Duquesa de Alba han suscitado muchas polémicas por el enigmático gesto con el dedo índice señalando en el suelo las palabras “Sólo Goya”
  En 1788 realiza una de sus obras más sorprendentes : San Francisco de Borja asistiendo a un moribundo. Destaca aquí que en un escenario barroco ya nos anticipa si característico expresionismo: el rostro atormentado del moribundo y las terribles figuras que acechan junto a su cama, seres fantásticos que por primera vez aparecen en su obra, como si fueran los íncubos del moribundo. Exceptuando La pesadilla de Füssli (1781)es la primera vez en la pintura europea moderna que se aparecen estos seres producto del subconsciente. Este tema anticipa también el mundo de la locura, tan presente en Goya y en los románticos.

Años de madurez
Sus contactos entre ilustrados y aristócratas y su buen hacer le convirtieron en 1786 en pintor de cámara de Carlos III y poco más tarde en el de Carlos IV.
A pesar de no ser un hombre de gran cultura, su interés por lo que ocurría a su alrededor y el respeto de los intelectuales de los que se rodeó hizo que surgiera en él una conciencia social que le hizo luchar con sus armas contra la ignorancia y la superstición.  Critica en obras como La boda los matrimonios desiguales o en El albañil herido denuncia las duras condiciones laborales. Desde los años 92-93 los temas que critican la realidad sociopolítica se multiplican en la obra de Goya : la pobreza, la intolerancia de la Inquisición, la injusticia, el fanatismo etc. dominarán la obra de Goya a través de grabados, lienzos y dibujos: El Tribunal de la Inquisición o La casa de locos son prueba de ello.
Es en esta época precisamente cuando sufre una enfermedad que le pone a las puertas de la muerte. Sobrevive pero le queda una sordera como secuela. A partir de este suceso crece su introspección pero también la originalidad de su obra: la pincelada se suelta más , su pintura se vuelve más pesimista y cargada de mayor dramatismo.
Los retratos se vuelven más naturalistas y psicológicos, captando con una gran capacidad de análisis la personalidad de los retratados: La condesa de Chinchón, Francisco Bayeu Jovellanos  y una de sus grandes obras : La familia de Carlos IV.
Jovellanos, el intelectual ilustrado, apoya la cabeza pensativo sobre la mano en una mesa llena de documentos. Está ensimismado. Sobre la mesa, una estatua de Minerva, diosa de la sabiduría, parece darle su bendición.
En 1800 hace el retrato de La Condesa de Chinchón. Capta de forma admirable su juventud y melancolía subrayando la timidez e inseguridad de la joven, que con 20 años fue obligada a casarse con Godoy. Se muestra embarazada, con riquísimo traje que muestra su condición social. Está retraída sobre un fondo neutro, oscuro sobre el que destaca la figura de la condesa en tonos grises y dorados de intensos brillos.  Goya crea un ambiente de forma magistral tan solo captando la delicadeza de los materiales y la luz que irradia la condesa.
La familia de Carlos IV es del mismo año 1800. Goya nos ofrece una novísima visión de un retrato real, en la que los personajes, de pie, en un ambiente desprovisto de toda escenografía y efectismo ,  dan una imagen de opulencia característica de nuevos ricos, llenos de condecoraciones y bandas, reunidos casualmente en un espacio anodino con tan solo dos lienzos en la pared del fondo. La inmediatez de la escena le acerca a la instantánea fotográfica. Las figuras se disponen en friso , paralelas al plano del cuadro, en orden jerárquico aunque destaca que en el centro de la composición esté, dominante , la figura de la reina María Luisa de Parma, mostrando en su rostro su carácter ambicioso. Sus hijos María Isabel, bajo su protección y Francisco de Paula, de su mano, muestran en cambio rostros inocentes .
El rey Carlos IV refleja un carácter bondadoso, abúlico y bonachón. El príncipe heredero, el futuro Fernando VII, aparece a la izquierda de azul, ligeramente adelantado respecto a su padre, en un gesto de arrogancia. Goya no sentía simpatía por él y parece anunciar el futuro intento de derrocar a su padre. A su lado el infante Carlos María Isidro queda ligeramente oculto y parece querer apartar a su hermano, en un gesto entendido como de rivalidad fraterna, como se vería en un futuro. Aparecen otros miembros de la familia. Pero destaca en un segundo plano la figura de Goya. No es la primera vez que Goya se autorretrata pero en esta ocasión lo hace junto a la familia real, en lo que parece  un  homenaje a Las Meninas de Velázquez. Goya se retrata también a la izquierda del cuadro, tras un lienzo y simulando pintar …¿a la familia real reflejada en un espejo? ¿a otros personajes que contempla la familia real, que es captada de forma espontánea?.
La obra es de una riqueza cromática excepcional: dorados, azules, rojos, todos ellos creando vivos contrastes que destacan sobre la penumbra del fondo. La pincelada es suelte, aplicando manchas de color que se deben contemplar con cierta distancia.
Cuesta creer que este retrato , de gran penetración psicológica de los personajes, que Goya representó  tal y como veía, fuera bien recibido. Pero así fue. No hay adulación ni falsos embellecimientos. Todo en él resulta auténtico.
De esta época parece ser una de sus obras más misteriosas. La pareja compuesta por La maja vestida y La maja desnuda. Se desconoce quién las encargó, cúando fueron pintadas o si son de la misma época. Goya utiliza una técnica diferente para cada una de ellas. Sigue la tradición de las Venus venecianas de Giorgione o Tiziano. Puede que incluso simbolicen el amor Sacro (desnuda) y el profano (vestida) como había hecho Tiziano. Puede que pertenecieran a una colección de desnudos de Manuel Godoy. Se ha especulado mucho también sobre la identidad de la modelo. El caso es que son pinturas únicas por sus características. La desnuda tienen una pincelada más cuidada, creando una piel de aspecto aterciopelado. Es uno de los escasísimos desnudos femeninos que muestra el vello púbico, confiriéndole un aspecto más terrenal y sensual que el de las Venus del Renacimiento, a lo que contribuye un rostro con mejillas sonrosadas . La vestida tiene una pincelada más suelta, cambia la gama de colores , más fríos , incluso el rostro es más pálido.


Goya trabajó a lo largo de su vida con la técnica del grabado. Su primera serie se conoce con el nombre de “Los caprichos” (1799). En ellos se denuncia la situación la sociedad española: los vicios de la iglesia, la superstición y la ignorancia, dejando un resquicio para el humor.
En 1808 un dramático acontecimiento va a cambiar el devenir del país: la guerra.  El humor grotesco que había en la obra de Goya desaparece. En 1810 comienza la serie de grabados Los desastres de la guerra. Es un alegato contra la crueldad humana. Denuncia la represión, la miseria y la violencia. Goya se convierte en reportero de guerra por su valor documental y testimonial. Goya fue el primero en denunciar la barbarie de la guerra, alejándose de posturas maniqueas, contemplando como la violencia arrastra a todos los contendientes, sin excepciones.

Sobre la ocupación francesa realizó dos obras : Los fusilamientos del 3 de mayo y La carga de los mamelucos o el 2 de mayo. Este último hace referencia al levantamiento del pueblo de Madrid en 1808  contra un destacamento de mamelucos del ejército francés. Este hecho fue el comienzo de la guerra que duró hasta 1813.  Los fusilamientos recoge el momento en el que durante la noche aún, los soldados franceses ejecutan a los civiles sublevados. La composición se organiza entorno a la iluminación procedente de una lámpara que confiere gran dramatismo a la escena. La luz separa a los condenados, bañados por ésta, y a los franceses, en la oscuridad. El condenado de la camisa blanca y pantalón ocre parece absorber toda la luz, dotándolo de una fuerte carga expresiva, El pelotón de militares actúa al unísono, cumpliendo órdenes sin cuestionarlas, como una máquina de matar. Los que van a morir aparecen representados en las más variadas reacciones ante el destino inminente: uno cubre su rostro con las manos, se ocultan, se muerden los nudillos o aprietan los puños contemplando a los que acaban de morir, rezan….a su lado un reguero de sangre de los cadáveres. La postura del hombre que levanta los brazos recuerda a un Cristo crucificado y en las palmas de las manos se aprecian estigmas. Una mujer a la izquierda con un niño en brazos también parece una alusión a la virgen. El cuadro es un grito contra la irracionalidad de la guerra. Todos los recursos están puestos aquí al servicio de la expresividad: reducción de la gama de colores, en el que destacan el rojo, el blanco y el ocre, escorzo dramáticos, grandes manchas de color y fuertes contrastes lumínicos.
Esta obra tuvo una influencia enorme en la obra de Edouard Manet: El fusilamiento del emperador Maximiliano y en  Masacre en Corea de Pablo Picasso (1951).
A esta época probablemente pertenezca El Coloso o El gigante, cuadro para el que se han dado numerosas interpretaciones : el gigante puede ser el genio protector de España contra los ejércitos de Napoleón; ello explicaría porque le vuelve la espalda a las caravanas, donde todos huyen excepto una mula.
Cuado Fernando VII restaura el absolutismo de una manera atroz, Goya realiza algún retrato para el nuevo monarca. Sus retratos están exentos de cualquier atisbo de adulación o idealización, Goya plasma lo que ve sin ningún tipo de adorno.


En estos años parece refugiarse en una de sus pasiones: el toreo. Realiza la serie de grabados La tauromaquia.
Pero Goya decidió irse alejando progresivamente de la Corte . En 1820 adquirió la Quinta del Sordo, a orillas del Manzanares. En sus paredes va a realizar uno de los más sorprendentes ciclos de pinturas de la historia del Arte: las pinturas negras.
En ellas refleja un mundo esperpéntico y fantástico, con una técnica agresiva y rompedora que sobrecoge al espectador. Ofrece en ellas una visión pesimista del mundo, con imágenes de la crueldad humana y de la superstición y la ignorancia que él veía en su época. Escenas de aquelarres, procesiones, viejos cadavéricos , luchas violentas, exorcismos pueblan este mundo de rostros deformados con colores oscuros, desapareciendo cualquier concesión al color. Estas pinturas abren el camino al expresionismo del siglo XX. Entre sus obras destacan El aquelarre y Saturno devorando a sus hijos. Ésta última es una de sus obras más impactantes: a base de manchas de color , dibujo abocetado y de una pincelada suelta consigue deformar la imagen del dios Saturno proporcionándole una enorme fuerza expresiva.
De esta época también es otra serie de grabados Los disparates, que plasman una visión pesimista del ser humano .
En 1823 , tras el fin dramático del Trienio Liberal, Goya pierde la esperanza de la restauración del liberalismo. La década ominosa con sus deportaciones, encarcelamientos y ejecuciones fue el momento que muchos españoles decidieron marchar al exilio. Goya fue uno de ellos. En 1824 se va a Francia y se instala en Burdeos donde parece encontrar la paz definitivamente, como se refleja en una obra realizada pocos meses antes de su muerte en 1828: La lechera de Burdeos. Obra hecha en tono lírico y amable, a base de pequeñas pinceladas que consiguen un efecto de vibración de las luces que parecen anticipar el impresionismo.


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