domingo, 26 de abril de 2015

EL ARTE DEL SIGLO XX


El Arte del siglo XX recoge la forma actual de concebir el mundo, nuestro modo de vivir y nuestra comprensión de lo que nos rodea.  Es un siglo de cambios acelerados. En progreso técnico hace que el mundo esté en cambio permanente: la electricidad, el motor de explosión, el metro, el teléfono, la fotografía, el cine y en el último tercio de siglo Internet y la revolución en las comunicaciones y el mundo de la información. Las nuevas teorías, la de la relatividad en física, el psicoanálisis freudiano revolucionan las ideas anteriores sobre el tiempo y los individuos.
En el mundo político e viven intensos cambios también. El declive de Europa tras la Primera Guerra Mundial, los movimientos totalitarios, la Revolución rusa, la consolidación de Estados Unidos y Japón como nuevas potencias son hechos trascendentales de nuestra historia reciente. La Segunda guerra mundial pone de manifiesto la debilidad del orden establecido tras la primera gran contienda. En el mundo económico el capitalismo se impone como sistema de producción, aunque gran parte del siglo se opone frontalmente al modelo comunista.
En el terreno artístico la innovación en todos los campos  de expresión define el siglo
Las vanguardias, primeras experiencias artísticas del siglo, son fruto de las nuevas vivencias.
Al igual que los rápidos procesos técnicos y científicos, el arte rompe con los convencionalismos del pasado y se expresa a través de nuevas formas y materiales.
En la pintura se destruye la perspectiva renacentista, se usan colores arbitrarios respecto a la naturaleza, la abstracción sustituye a la figuración y nuevos materiales rompen con la tradicional idea de pintura dando origen a nuevos géneros como el collage o los ready-made.
En la escultura, los nuevos materiales trabajan con nuevos enfoques los volúmenes. Ya no solo se trabaja talla y fundición sino el ensamblaje de piezas, como si de objetos industriales se trataran.
En arquitectura el salto dado es espectacular ya que se revoluciona al mismo ritmo vertiginoso en el que crecen las ciudades. El rápido crecimiento urbano hace urgente la necesidad de urbanizar, de planificar espacios para la industria, para la presión demográfica  o para evitar el impacto de la especulación del suelo. El arquitecto ha de ser ingeniero y diseñador y tener una visión global de las nuevas necesidades.
Es importante tener presente la fecundidad y originalidad del arte contemporáneo, cuyas corrientes se suceden tan rápidamente como los cambios tecnológicos, cuya duración a veces es tan efímera como las modas pero que reflejan la compleja realidad del mundo en el que vivimos y evidencian la gran capacidad creadora del hombre.




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