lunes, 1 de febrero de 2010

CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA



            El camino de Santiago puede ser considerado como foco y columna vertebral de toda actividad románica en el Norte peninsular, uniéndose nuevas zonas castellano-leonesas conforme avanzaba la Reconquista.Toda la arquitectura ligada al camino tiene cierta unidad aunque tampoco es del todo homogénea, pues se incluye dentro de ella toda la arquitectura navarra y aragonesa que tiene influencia catalana, mientras que la castellano-leonesa  y gallega tiene más influencia francesa.
            La peregrinación era la vía que ponía en comunicación culturas distintas pero no fue el vehículo que trató de unificarlas imponiendo un solo criterio y esto se ve incluso en el tipo de iglesia más unitario como fue la iglesia de peregrinación, que aún respondiendo a un  mismo esquema tiene variedades de un sitio a otro.
            El Camino de Santiago tiene como punto de partida Francia. Una de las primeras  construcciones, que marcará las pautas es San Sernin de Toulouse cuyas características tendrán como objetivo albergar la mayor cantidad de fieles posible. Estos entran por la puerta W, se extienden por las naves, dan vuelta a la iglesia por la girola y pueden llegar a orar ante las reliquias; también tenían acceso a la tribuna que normalmente les servía de cobijo.
            Estas iglesias solían tener ábsides en la cabecera e incluso en el crucero ya que debido a la cantidad de gente que albergan  necesitan numerosos altares para celebrar los ritos religiosos que formaban parte de la peregrinación.
Interior de San Sernin
            Aunque el modelo perfecto de iglesia de peregrinación lo da la catedral de Santiago, San Sernin de Toulouse tiene gran parecido con ella aunque es de mayor tamaño pues tiene cinco naves longitudinales.
Cabecera de San Sernin de Toulouse
            También pertenecen al camino Santa Fe de Conques, San Martin de Tours, Santa Magdalena de Vezelay  y San Trófimo de Arlés.
            La Catedral de Santiago es sin duda la construcción más interesante de todas las iglesias de peregrinación. Tiene ciertas influencias prerrómanicas a la  vez que un marcado carácter francés, lo que viene a demostrar que en ella trabajaron maestros que procedían o tenían mucho que ver con Francia.
                La fecha de iniciación parece estar bastante clara .El obispo compostelano Diego Peláez trae un arquitecto de origen francés en 1075, el Maestro Bernardo, el Viejo, que viene acompañado de su aparejador. Los dos proyectan un templo de peregrinación pero tiene el problema de que ya se había hecho la Basílica asturiana de Alfonso III pero que estaba casi destruida por la razzia de Almanzor, así que, al contrario de lo que se solía hacer, comenzaron a construirla por la capilla del ábside central, llamada capilla del Salvador y cuya influencia prerrománica es muy clara porque es rectangular por fuera aunque semicircular por dentro ;en cambio a los lados siguió el modelo de iglesia de peregrinación y abrió capillas semicirculares  dejando entre ellas espacios vacíos que más tarde sufrirán reformas como el abrir a la derecha la famosa Puerta Santa. Al mismo tiempo proyectan la girola en forma de herradura, por influencia mozárabe, aunque esta obra no se llegó a realizar por discusiones surgidas entre el obispo y los clérigos, quedando la obra paralizada hasta que es nombrado obispo Diego Gelmírez, quien mandará proseguir las obras ,que son encargadas al maestro Esteban, hombre probablemente relacionado con el Románico francés. Trazará la girola semicircular, es decir, románica, pero con los lados prolongados en recto abriendo en ellos dos capillas poligonales. Cubre toda la obra con bóveda de arista.

            Es también  el gran creador del crucero con tribuna sobre arcos peraltados tan usuales en el arte asturiano. Por ser iglesia de peregrinación abrirá aquí también capillas absidiales, ahora semicirculares. Al término del crucero se abren dos grandes puertas, la del Paraíso, destruida en el siglo XVIII, y la de Platerías, que en su exterior va a acusar influencias islámicas en el uso de arcos lobulados. En el centro del crucero levanta el cimborrio que fue sustituido en el siglo XVII, aunque se conservan las trompas.

            A partir del crucero es probable que concluya la obra del maestro Esteban porque desde 1109 se habla de la presencia del Maestro Bernardo, el Joven, que sería hijo del anterior. Éste dirige la construcción de las naves longitudinales siguiendo la estructura del crucero, es decir, con arcos formeros (en el crucero se llaman torales) peraltados y tribuna, nave central con bóveda de cañón articulada por arcos fajones y naves laterales con arista y fajones. Esta obra es muy probable que estuviera terminada cuando en el año 1117 tiene lugar en Santiago la revuelta contra Gelmírez.
La fachada se iniciaría entre esta fecha y 1122, año en el que según el Códice Calixtino se pondría la última piedra. Esta fachada respondería a un esquema muy románico con rosetón para iluminar el pórtico de la Gloria que se estaba empezando; tendría ventanas coronadas por arcos semicirculares, contrafuertes enmarcando las naves y a los lados dos torres para darle mayor anchura. Esta fachada está bastante alta porque en la parte baja se sitúa la cripta o catedral vieja, monumento un tanto problemático y que durante un tiempo se atribuyó al maestro Mateo, mientras que otros afirman que es una obra de tiempos de Gelmírez.
            Esta catedral condiciona toda la arquitectura gallega del siglo XII, especialmente lo que se refiere a estructuras, por ejemplo el monasterio del Sar, también en Santiago, tiene una estructura semejante, aunque por ser monasterio no tiene tribuna; sus tres naves están separadas por arcos peraltados sostenidos por pilares semejantes a los de la catedral, pero inclinados debido a que el terreno cedió; como es monasterio, tiene un claustro románico de rica decoración.
            También es igual de distribución la Catedral de Lugo. Aunque en principio con cabecera plana, haciéndose luego una girola en el gótico. Claro que su estructura es más sencilla pues el brazo transversal tiene una sola nave y la tribuna no se prolonga por la cabecera.

LA FACHADA DE PLATERÍAS

            En general todas las portadas románicas obedecen a un plan general decorativo en el que hay unas partes principales y una determinada decoración. El esquema es el siguiente: el tímpano en el cual se pone el tema escultórico más amplio; el semicírculo suele estar presidido por el pantocrátor rodeado de la mandorla; alrededor el Tetramorfos que son los símbolos de los evangelistas, acompañados o no por los evangelistas. Estos suelen estar contemplados por los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, aunque a veces se prescinde de estos y se ponen en su lugar escenas del Juicio Final.





            Las arquivoltas que coronan el tímpano llevan decoración geométrica, vegetal e incluso los veinticuatro ancianos colocados radialmente. En el parteluz se coloca una imagen de Cristo, de la Virgen o el santo al que va dedicado el templo; sin embargo no todas las portadas tienen parteluz. En las jambas laterales puede haber columnas desnudas con los capiteles decorados con relieves o colocarse  figuras de apóstoles y santos, generalmente muy alargadas, superpuestas a los fustes. Normalmente a cada arquivolta corresponden en las jambas dos columnillas sobre las que descansa.
            Aunque esta disposición es la más usada en una portada románica, no se sigue en todas el mismo plan, dándose incluso el caso de que la decoración pueda extenderse por toda la fachada. Precisamente una portada que es excepción y se considera de las más importantes de todo el Románico de finales del siglo XI y principios del XII, representativa no sólo de España sino de todo Occidente, es la famosa puerta de Platerías de la Catedral de Santiago. Situada en el brazo sur del crucero, es artísticamente un conjunto de esculturas de calidad muy variada y confusamente ensartadas en la portada.
            La fecha de construcción de Platerías es confusa ya que la fecha de colocación de los dinteles es 1103, viniéndose abajo la tesis de que el gran director de la obra fue el maestro Esteban, que había partido de Santiago en el 1101 y no hay datos de que regresara aunque algunos suponen que lo hizo. Como es un poco aventurado hacer esta suposición, es preferible considerarlo como el Maestro de Platerías, buen conocedor de la escultura francesa. Es indudable que él solo no pudo realizar toda la obra y se rodeó de colaboradores que no tenían su categoría. Sus figuras tienen rostros fuertemente expresivos, ojos prominentes, cabellos y barba a mechones sueltos y dinámicos, la anatomía de sus cuerpos se vislumbra a través de los paños con frecuencia curvos y paralelos especialmente visibles en la oquedad de las piernas (son los paños en collar) que provocan efectos de claroscuro mediante la doble línea de  la talla, confiriéndoles a las figuras una notable personalidad.

            La temática de esta puerta estaría posiblemente relacionada con la otra portada del crucero, la llamada portada del Paraíso que hoy no existe: si en ésta se colocarían los grandes temas de la Creación como el pecado y la redención, en la de Platerías la dedicación sería a Cristo, luz del mundo, cuya doble naturaleza, divina y humana, trataría de destacarse. Así el tímpano de la derecha lleva la epifanía, el milagro de la curación del ciego y episodios de la pasión. Este tímpano no responde a las características del Maestro de Platerías salvo el ángel que vuela encima de los Reyes Magos. El resto es todo de sus colaboradores, lo que se refleja en un canon achaparrado y en las facciones incluso humorísticas de las figuras.
            El  tímpano de la izquierda saca las consecuencias de la doble naturaleza de Cristo: según el evangelio , Cristo después de cuarenta días de ayuno en el desierto, vence  la tentación y triunfa sobre el pecado y la muerte, personificados en la figura de Eva con la calavera sobre el regazo, llamada popularmente la Adúltera. De este tímpano, por el contrario, todo parece del Maestro de Platerías salvo la escena de las Tentaciones, pero con todo la figura más lograda es la de la Adúltera cuyos rasgos específicos reflejan claramente el estilo del Maestro de Platerías.

            El contenido de este tímpano se completa con el friso superior donde en un primer momento iban apóstoles y santos en torno a la figura de Jesús, posiblemente bajo arco y columnas, pero pronto se reestructura esta parte y se comienzan a amontonar las figuras : en el centro se pone a Cristo semejante a un pantocrátor, pero de pie; a su derecha San Pedro y Santiago entre cipreses y a continuación otros apóstoles, hombres, ángeles con trompetas, flores, pero ninguno es obra del Maestro de Platerías si bien hay que reconocer la belleza de Santiago rebosante de

personalidad. Este conjunto podría hacer referencia a la Transfiguración de Cristo, que para algunos críticos procedería de la Portada W donde más tarde se hizo el Pórtico de la Gloria.





            Pero la mano del Maestro de Platerías se ve en otros lugares de la portada como en la mayoría de las columnas de piedra que tiene en las jambas, las figuras de San Andrés y algunos relieves que fueron colocados más tarde como la Creación de Adán y la extraordinaria figura del Rey David tocando la cítara, figuras en las que el Románico de esta época llega a su máxima expresión.

            La interpretación de otras muchas figuras de la portada es muy discutible y aún hoy en día no se ha logrado un acuerdo, lo que prueba su importancia tanto desde el punto de vista iconográfico como arquitectónico.



            EL PÓRTICO DE LA GLORIA

            Hacia mediados del siglo XII se empieza a detectar un cambio en la escultura románica: las figuras, hasta ahora encerradas en bloques, parecen cobrar nueva vida y cada vez empiezan a sobresalir más del plano. Asimismo dejan de estar definidas por su marco arquitectónico y adquieren movimiento, gracia y soltura, proyectándose sus ropajes hacia el exterior en abundantes y voluminosos pliegues e incluso sus personajes empiezan a comunicarse entre sí. La figura humana  hasta ahora simbólica, comienza a llenarse de realidad, incluso buscando aspectos pintorescos y anecdóticos; sus rostros hasta ahora solemnes, hieráticos, van a dejar entrever, aunque tímidamente sus sentimientos. Todos estos efectos se harán evidentes en el Gótico.
            La región de París cuenta con uno de los grandes ejemplos escultóricos del siglo XII. Es el Pórtico Real de la Catedral de Chartres, realizado entre 1145 y 1155 y que es lo único que sobrevivió al incendio que la devastó a finales del siglo XII.
            El otro conjunto grandioso es el pórtico de la Gloria, que está perfectamente documentado  y con características lo suficientemente evolucionadas como para pensar que el Gótico está cerca. Este anticipo que el pórtico refleja se debe a la arrolladora personalidad de su autor: el Maestro Mateo.
            El pórtico está situado en la fachada W de la Catedral de Santiago tras la fachada del Obradoiro y consta de un espacio rectangular delante, cubierto con bóveda  de crucería cuyos nervios están decorados con flores .En uno de los lados mayores del rectángulo se abren tres arcos de medio punto, correspondientes a las tres naves; el central va sostenido por gruesos pilares y es el único con tímpano y con parteluz.

            El Maestro Mateo dirigió la ejecución, si bien es lógico que no trabajara sólo él. En el año 1188 se pusieron los dinteles y también hay un documento que dice que el rey Fernando II en 1168 dio a Mateo una suma de  dinero para terminar las obras de la catedral, por lo que es probable que la iniciación del pórtico no fuera muy posterior.
            El estilo de Mateo es muy depurado, modela las cabezas suavemente tallando el cabello en gruesos mechones que culminan en caracoles o en ondas suaves. Los paños son blandos acusando las formas del cuerpo y proyectando hacia los lados los pliegues espesos de formas elípticas como si estuvieran impulsados por una suave brisa. La talla es poco profunda y los escotes en forma de embudo pero de frente plano. Los rostros son de modelado suave  y de expresión profunda y beatífica. Todas estas características se ven en muchas figuras del pórtico pero no en todas a pesar de que algunos colaboradores debieron de ser muy diestros con el cincel.

            Comenzando por el tímpano, vemos que posiblemente se represente en él la Gloria de Cristo en Majestad en el centro rodeado del Tetramorfos y ángeles con los instrumentos de la pasión. Luego van treinta y ocho figuras que representan a los bienaventurados y en la arquivolta y en posición radial, los veiticuatro ancianos del Apocalipsis hablando entre sí y rompiendo la rigidez románica. El tema por tanto es románico y posiblemente traído a Santiago por monjes cluniacenses. En el tímpano aparecen manos de diferentes artistas, por ejemplo, el Pantocrátor es posible que no sea de Mateo pues su rostro es demasiado impasible, ojos salientes, nariz recta, pocos pómulos e impone respeto y autoridad; es como un dios lejano. En cambio en la mayoría de los ancianos de la arquivolta se ve la mano de Mateo: van sentados, relajados, tocando instrumentos o conversando y en posturas distintas. Las treinta y ocho figuras de los lados del pantocrátor tampoco parecen de Mateo: representan a personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento alabando a Dios y todos alegres.
            Este tímpano descansa sobre el parteluz en el que se representa la genealogía de Cristo empezando por la humana en el fuste (árbol de Jessé) y terminando por la divina en el capitel. Encima está la figura más lograda de todo el conjunto: el apóstol Santiago sentado en su trono. La figura representa hasta dónde llegó la perfección de Mateo hasta el punto de que todo su estilo aparece concentrado aquí. Encima va otro capitel reflejando las tentaciones de Cristo, que enlaza ya con el tímpano: es como si Mateo quisiera reflejar la historia completa de Cristo pero sin despreciar a Santiago, patrón del templo.

            De los arcos laterales al central van ángeles que conducen niños: son posiblemente la representación simbólica de los elegidos mientras que enfrente van figuras con trompetas llamando a todos a la gloria. Todas estas figuras denotan en su severidad la mano de un segundo escultor.
            El arco de la izquierda es de difícil interpretación. Sus arquivoltas tienen decoración de hojas y figuras atadas que podría reflejar la ley de Moisés a la que estaba sometido el pueblo elegido: todas estas figuras podrían reflejar la ley de Moisés a la que estaba sometido el pueblo elegido: todas estas figuras podrían ser del maestro anterior.
      El arco de la derecha, de estructura parecida, lleva los condenados y los bienaventurados simbolizados en las dos cabezas centrales, además hay monstruos que se comen a los condenados, aparecen los condenados con el pecado que cometieron: hay dramatismo, gusto por lo narrativo e incluso sentido del humor. Posiblemente este arco represente simbólicamente el Juicio Final, tema muy de acuerdo con lo representado en el tímpano central.
            Bajo el tímpano y sosteniendo todo el peso de la Gloria, están veinticuatro columnas, doce a cada lado del parteluz; las de la izquierda llevan adosados a los profetas y las de la derecha, los apóstoles  y figuras del Nuevo Testamento. Entre las dedicadas al Antiguo Testamento destacan Moisés, Isaías, Daniel y Jeremías; todas ellas llevan elementos anecdóticos, así por ejemplo, Isaías lleva pliegues descendientes en sus vestiduras, símbolo del mal genio que dicen que tenía. Daniel va sonriente porque tiene a la reina Esther enfrente. Todas las figuras son de gran tamaño, van dialogando, pero se nota en ellas cierta tosquedad, rigidez, paños tensos y cierta inestabilidad en sus posturas, por eso se supone que no las realizó Mateo.





            El lado derecho está dedicado al Nuevo Testamento y aparecen San Pedro y San Pablo, calvo con larga barba y postura muy inestable, Santiago de conversación con San Juan. Este grupo refleja la mano de otro escultor de personalidad muy acusada: las cabezas son más pequeñas  y menos expresivas, las túnicas no dejan vislumbrar los cuerpos, los pliegues son abundantes y con mucho claroscuro. Este escultor puede ser el de las figuras del arco de la derecha. En las columnas se ve en algunas la mano de Mateo; hay una helicoidal.
            Toda la mole del pórtico se apoya en un zócalo formado por monstruos de contenido simbólico, unos representan los vicios, otros las virtudes, pero siempre influencia oriental. Cierra el conjunto la figura del Maestro Mateo colocada detrás del parteluz de rodillas dando la espalda a su obra y mirando hacia el altar en actitud humilde. Su cara es poco expresiva y sus pliegues esquemáticos por lo que probablemente es de otro autor
             Con esta obra llega a la culminación la escultura románica europea y no es raro que todo lo demás que se hizo después en Galicia lleve su influencia. El Maestro Mateo hace además otras obras como el Sepulcro de Fernando II en la Catedral de Santiago y el antiguo coro de la catedral del que se conservan figuras de apóstoles que hoy adornan el exterior de la puerta Santa.
            Su huella es patente en el Pantocrátor de la Puerta Norte de la Catedral de Lugo, en la portada de San Juan de Portomarín pero sobre todo en el Pórtico del Paraíso de la Catedral de Ourense, iniciado en el siglo XIII, aunque sus figuras son rudas y achaparradas, sin gracia aunque fuertemente expresivas.
Lugo- Pantocrátor de la fachada norte de la catedral
Noia- San Martín
            La influencia de Mateo traspasó Galicia e incluso España.

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