martes, 2 de marzo de 2010

MIGUEL ÁNGEL EL GENIO


Sin duda Miguel Ángel es por su genio y sus extraordinarias dotes así como por su ingente obra, una de las personalidades más fascinantes y completas de toda la historia del Arte. Veintitrés años más joven que Leonardo, le sobrevivirá cuarenta y cinco . En su larga vida será testigo y en parte protagonista de un cambio completo en la situación del artista en la sociedad.Desde joven se dedicó al estudio de las obras de los maestros del pasado y también a aprender de la naturaleza, observando la anatomía humana , las leyes de la perspectiva,y representándola como nadie había hecho hasta entonces. A los treinta años era universalmente conocido y se puede decir que no solo logró igualar a los clásicos sino superarlos. Miguel Ángel se consideraba así mismo ante todo escultor, veía en los bloques de mármol las figuras que habría que liberar de la materia, pero trabajó con insuperable maestría en los campos de la arquitectura y de la pintura.

MIGUEL ÁNGEL, ARQUITECTO

El genio florentino recibió el encargo del Papa Paulo III de rematar la basílica de San Pedro del Vaticano. Miguel Ángel retomará para su planta el modelo de Bramante de planta centralizada de planta de cruz griega inscrita en un cuadrado pero con la diferencia de que Miguel Ángel le hará una entrada precedida de una escalinata en lugar de cuatro. 

El enorme espacio del crucero va a quedar cubierto por una cúpula inspirada en la de Brunelleschi. La inmensa cúpula de 42 metros de diámetro y levantada a 132 metros del suelo, va apoyada sobre pechinas y un inmenso tambor circular, a diferencia del octogonal de Florencia, y se sostiene en los cuatro inmensos machones realizados por Bramante. 
La cúpula , que pretendió igualar a la de Santa María dei Fiore  pero nunca superarla, según lo dicho por el propio artista , sigue su modelo de doble cascarón, unos interior semiesférico y uno exterior de perfil apuntado. 
La cúpula va estructurada por nervios y apoya sobre un tambor con ventanas que se abren entre columnas pareadas, dándole mucho volumen al conjunto a lo que contribuye tanbién el remate en la bella linterna. El proyecto de la cúpula fue rematado por Giacomo della Porta a la muerte de Miguel Ángel. También realizó éste el exterior de la cabecera , un forro palaciego con un orden gigante, inventado por él , con pilastras de orden corintio que llevan entre si balcones y ventanas. El conjunto va rematado por un entablamento cubierto con cornisa y cubierto por un sencillo ático con ventanas apaisadas.
El proyecto de San Pedro variaría en lo sucesivo para acabar siendo de planta longitudinal tras la muerte de Miguel Ángel. la cúpula de San Pedro domina todo el espacio urbano y fue símbolo del ooder de la Iglesia.


Miguel Ángel realizó también en Florencia la Bibliteca Laurenziana, obra manierista donde la norma clásica comienza a ser la excepción. Contrasta el vestíbulo, realmente angosto y donde los muros parecen exteriores , con  orden gigante de columnas , pietra grigia o serena y  una gran escalinata que lo domina todo, en tres tramos unidos en la parte superior, con curvas convexas que salen haciea el espectador y ahogan el espacio con la sala de amplia perspectiva.

Las teorías prespectivas del clasicismo son rechazadas por

MIGUEL ANGEL , ESCULTOR.

Miguel Ángel entró a trabajar con apenas trece años, en 1488 , en el taller de Ghirlandaio dando ya muestras de su talento precoz y de su espíritu independiente. En lugar de seguir el estilo de su maestro, se remontó a la monumentalidad de Giotto o Massacio. En ellos halló la grandeza y dignidad de sentimiento expresadas mediante formas sencillas y monumentales.

Con quince años fue “adoptado” por Lorenzo de Médicis y aquí realiza el relieve de la Virgen de la Escalera: utiliza schiacciatto. Es una Virgen de Donatello idealizada al más puro estilo del arte clásico. Se presenta de perfil, con expresión grave y pensativa. Pero las aportaciones de Miguel Ángel son indudables: la musculosa espalda del niño sugiere toda su fuerza. El cuerpo del niño y el de la madre parecen formar un solo cuerpo. Puede ser una alusión profética a la Pasión de Cristo, de ahí la sábana de los niños de atrás.


En 1496, el joven Miguel Ángel de veintiún años llega a la Ciudad Eterna. En su primera estancia en Roma permaneció cinco años en los que competirá con el arte de la antigua Roma y también procurará estar a la altura de los escultores florentinos del siglo XV.

En este período realiza un Baco, que es para él la encarnación de la savia de la vid, el dios del vino de cuerpo blando y afeminado. Los racimos de uvas crecen como si fuesen cabellos. La figura simboliza la sobreabundancia de la naturaleza otoñal. El delicado juego de los músculos bajo las partes carnosas del cuerpo revela un conocimiento de la anatomía excepcional. Rompe con el contraposto clásico mostrándolo en desequilibrio como dios de los borrachos. El sátiro con la piel del león es símbolo de la muerte y los racimos de uva, símbolo de vida.

La Piedad del Vaticano data de 1498 y pertenece a un tipo creado en el siglo XIII -XIV en Francia o Alemania. Representa a la Virgen sosteniendo al Cristo sobre sus rodillas. Miguel Ángel los representa con proporciones naturales en unidad armoniosa. El regazo de María se prolonga en pesados paños. La figura de Cristo se quiebra en tres lugares, adaptándose a la de la Virgen. La piedad crea un triángulo, de forma que consigue una imagen equilibrada. La belleza de los rostros es un eco del arte de Leonardo.

Miguel Ángel vuelve a Florencia y está aquí de 1501 a 1505. Aquí se va a convertir en auténtico maestro en la representación del cuerpo humano. Sin abandonar la riqueza de los detalles, los subordina a la impresión de conjunto. Sustituye a los personajes pasivos por una raza heroica, no son víctimas de fuerzas que escapan a su control, sino los dueños de sus destinos.

Una obra importante le aguardaba: el colosal David. El bloque de mármol en que se modeló, ya había sido trabajado cuarenta años antes. Desde entonces las autoridades de la catedral habían estado buscando al artista capaz de dar fin a la obra. Este fue Miguel Ángel, que entre 1501 y 1504 logró ejecutar en el bloque una figura de cuerpo entero, sin tener que recurrir a otras piezas. Vista de perfil, se aprecia que la piedra no fue escogida por Miguel Ángel, pues es demasiado estrecha. La obra dejó perplejos a sus compatriotas y le ganó el favor popular.

La postura del David parece tranquila pero llena de tensión. El contraste entre los dos lados es muy marcado: todo el peso descansa sobre la pierna derecha y este lado es vertical y cerrado. El otro lado, con la silueta quebrada por el brazo levantado, está abierto. Este contraste guarda relación con una distinción moral establecida en la Edad Media entre los lados del cuerpo humano: el derecho, bajo protección divina y dotado de seguridad plena y el izquierdo, vulnerable y expuesto a las fuerzas del mal. Esta distinción la repite en el Moisés.

El tratamiento del cuerpo es nuevo. Reproduce la estructura anatómica con suma precisión. La riqueza de los detalles, la diferenciación entre huesos, músculos, venas y carne, jamás llegaría a superarse. Cada parte del cuerpo muestra su funcionalidad aunque esté inmóvil. Aunque pasivos, la mano y brazo derechos muestran su fuerza. Este David ya no es un niño victorioso, sino la encarnación de la Fortezza y la ira. La fortezza era para los humanistas la virtud cívica por excelencia y la ira insuflaba la fuerza moral al hombre valeroso.

El David es pues la encarnación de las dos principales virtudes de un ciudadano guerrero, como un nuevo Hércules, al cual se honraba como protector de Florencia.

El David puede considerarse una síntesis de los ideales del Renacimiento florentino

La Virgen de Brujas atestigua el interés de Miguel Ángel por el arte de Leonardo. Aquí la virgen permanece bastante hierática y sirve de hornacina al niño, que está de pie con una expresión de inocencia infantil.

Una circunstancia externa, el encargo de la tumba de Julio II, permitió al artista dar rienda suelta a las posibilidades que estaban latentes en él y avanzar hacia un estilo grandioso. En Marzo de 1505 el papa le encargó esta obra. En 1506 interrumpe su realización pero las atormentadas figuras de la tumba perseguirán su genio desde ahora.

A la edad de cuarenta y cinco años en que comienza las figuras de la Capilla Médicis, se produce un cambio sustancial en su estilo, pues parece haber perdido la fuerza desbordante. Las formas de sus figuras se vuelven mas esbeltas y refinadas y una melancolía y un sufrimiento pasivos se traducen en sus rostros.. Empieza a centrar sus reflexiones en el tema de la muerte.

Hacia 1519, al papa León X y a su primo, el cardenal Giulio de Médicis, se les ocurrió la idea de terminar de construir la capilla inacabada que había anexa a la iglesia de San Lorenzo de Florencia, para que formase pareja con la sacristía de Brunelleschi y sirviese de mausoleo a varios miembros de la familia.

La arquitectura resultante va a ser la de un espacio que produce la sensación de ser increíblemente alto, en el que la luz sólo penetra por arriba y hace que uno se sienta como en una cripta.

Las estatuas no son simples elementos decorativos de este espacio, sino los auténticos protagonistas. Parece como si Miguel Ángel hubiese concebido la capilla como un Universo: abajo, el reino de las almas difuntas, luego la zona intermedia o plan terrenal y por último los lunetos y la cúpula, que representaría la esfera celestial.

La composición de la tumbas es una imagen símbolo de la salida del alma del cuerpo tras la muerte. Las alegorías del tiempo: la Aurora, el Crepúsculo, el Día y la Noche y las de los ríos del Hades, por debajo, encarnan el destino inexorable que gobierna las vidas de los mortales. .Estas figuras reclinadas parece como si dejasen salir las almas de los duques por la mitad. Los duques se representan sedentes, contemplando a la Virgen. Las figuras estén acabadas o inacabadas como si simbolizasen el alma intentando deshacerse del cuerpo. Julián es el guerrero y Lorenzo es el hombre contemplativo, que accede al saber por la inteligencia.

La similitud entre las ideas expresadas en la capilla y las de Platón sobre la inmortalidad del alma es patente.

Las proporciones de las figuras sufren transformaciones: los fornidos torsos terminan en delicadas manos y pies, las cabezas son pequeñas. Cada figura describe un movimiento curvilíneo.

Tumba de Julio II: el Moisés

A lo largo de 40 años va a hacer varios proyectos, de 1505 a1542. De las figuras hechas para la tumba destacan los esclavos y el Moisés.
Esclavo moribundo y esclavo rebelde: son dos reacciones ante la muerte: uno con los músculos relajados y gesto suelto y otro que se rebela ante ella. Se inspira en el Laoconte, en su dramatismo. Una interpretación actual es la que le confiere a la obra un sentido neoplatónico, como el triunfo del alma contra las cadenas del cuerpo.

El Moisés representa el momento en que acaba de recoger las tablas y contempla como su pueblo adoró a un pagano. Es la representación de la fuerza en potencia pues el coloso tiembla de indignación y de ira. Su barba parece una impetuosa cascada, las piernas tienen la textura de una roca y los cabellos parecen llamas. Simboliza así los tres elementos de la naturaleza. Moisés mira bruscamente hacia la izquierda pero su cuerpo se mueve instintivamente al lado contrario. El ceño está fruncido, los ojos hundidos, la nariz parece resollar y los labios temblar en un gesto de supremo desdén por la depravación humana.

Su última obra de 1564 y en la que estuvo trabajando hasta seis días antes de su muerte es la Piedad Rondanini. En este grupo Miguel Ángel abolió la antítesis existente entre la carga pasiva del Cristo muerto y el esfuerzo que hace la Virgen por sostenerlo. El delgado cuerpo de Cristo no puede tenerse en pie por sus piernas, que cuelgan con flaccidez a pesar de lo cual se yergue desafiando las leyes de la gravedad y se convierte en apoyo de la figura de María, que se recuesta en él y parece extraer el calor vital de su cuerpo inerte. Se hallan tan íntimamente unidos que constituyen una sola persona. La imagen del sufrimiento de María se transforma en una visión de la suprema unión entre madre e hijo.

Miguel Ángel subordina la belleza física a la irradiación del alma. Los dos cuerpos parecen toscos y empobrecidos carentes de toda fuerza física. El dramatismo se adueña de la obra. La despreocupación por la belleza es evidente en esta etapa final del gran genio.



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