jueves, 3 de noviembre de 2011

ESCULTURA ROMANA


ESCULTURA ROMANA

            Tras la conquista de Corinto en el año 146 a.C. , comienza el gran saqueo de Grecia. Patricios y militares se llevan a su tierra cuantos recuerdos de la cultura griega estuvieron a su alcance, fundamentalmente esculturas y cerámica. El botín también estaba formado por hombres y entre ellos, naturalmente, artistas. Arruinada la Hélade, cientos de artistas buscaron en Italia su nueva clientela. Los romanos desean esculturas griegas y a falta de los originales hacen las copias.
            Pero en la escultura romana hay que tener en cuenta también el influjo etrusco. Si Grecia se inclina por la idealización del retrato, lo que éste tenga de realista será de influencia latina y etrusca.
            Los escultores romanos trabajaron sobretodo el mármol y el bronce. Pronto usan el trépano para profundizar las tallas.
            El tema predilecto de la escultura romana es el hombre siempre concebido en función de su categoría social. El artista hace estatuas y relieves históricos, no para lucir su estilo, sino para honrar a las autoridades. En las estatuas no se admira al artista sino al gobernante. Por ello los artistas son anónimos.
            La escultura romana es esencialmente retratística. Una antigua costumbre romana era guardar las imágenes de sus antepasados (imagenes maiorum). Cuando una persona fallecía, acompañaban su cadáver al foro portando los retratos  de sus antepasados. Eran imágenes de cera, como máscaras mortuorias, que dieron origen al retrato romano realista.
Estatua Barberini



   EL RELIEVE

            En el relieve, la escultura romana va  a alcanzar su personalidad. Uno de los primeros relieves de época republicana es el  Altar de Domitius Aenobarbus  de fines del siglo II a.C. En él podemos observar dos partes claramente diferenciadas:
-      En  Munich se conserva una parte con clara influencia griega, con tema mitológico         donde se representan las bodas de Poseidón y Anfitrita.
En el Louvre, el relieve es de tradición romana y se representa la costumbre se la Suovetaurilia, sacrificio a Marte y una costumbre del censo. Esta parte es seca y escueta en narrativa y factura, pero aquí no se limita a copiar, como en el griego y se inventa la composición.

Al final de la República se generaliza un tipo de relieve de origen helenístico en el que se recurre a efectos pictóricos como la perspectiva y efectos de profundidad. La obra capital de esta época es el Ara Pacis (13-9 a.C.), hecho ya en el Imperio para conmemorar la Pax Romana conseguida por Augusto al vencer a astures y cántabros y también a los galos. Es un monumento de planta cuadrada con dos vanos de entrada. Los relieves son de los más importantes de todo el arte escultórico romano. A  los lados de las entradas se cuentan leyendas de la fundación de Roma. Es una mezcla de temas que sería inconcebible en Grecia.

            En el friso externo hay una procesión de la familia imperial que transcurre pausadamente, junto con altos empleados, senadores, líctores etc. Los personajes están individualizados y desfilan en grupos sociales siguiendo una estricta jerarquía. Aquí hay orden y sosiego y el lo opuesto a la tumultuosa procesión de Fidias. Existe una solemnidad representada en un movimiento casi congelado al que los niños dan un toque de humanidad. Es un retrato de grupo.


            Desde el punto de vista técnico hay preocupación por la profundidad, colocando personajes en primer término y otros en segundo, con menos relieve.
            De la época de los Flavios ( 75 d.C.) es el conjunto de relieves del Arco de Tito, que hacen alusión a la toma de Jerusalén por el emperador. Se representa el desfile de los vencedores que llevan en procesión el famoso candelabro de los siete brazos, sagrado para los judíos y que guardaban celosamente en el templo de Jerusalén. En el otro relieve aparece el emperador sobre el carro del triunfo y rodeado de lictores portadores de fasces.


            Respecto al Ara Pacis aquí hay una sensibilidad diferente: los rostros, más que la alegría que cabría suponérsele a un vencedor, reflejan dramatismo. La muchedumbre aparece desordenada. El claroscuro resalta el movimiento. El contraste de luces y sombras contribuye a dar matices pictóricos: existen distintos tipos de talla para lograr la perspectiva, que también se pretende en la base del candelabro.
           
            La época de Trajano, correspondiente a la dinastía de los Antoninos (s. II) trae novedades tanto por lo que se refiere al relieve como al retrato. Una de sus manifestaciones fue la columna de Trajano erigida para conmemorar la victoria de este emperador frente a los dacios. Es como una película desarrollada en espiral o en sentido helicoidal a base de imágenes sucesivas en las que se entremezcla lo mitológico y lo real. La campaña va narrada hasta en los detalles más insignificantes; el tratamiento plástico que se le da es impresionista, el paisaje está perfectamente captado y la luz y sombra se logran en espacios reducidos, muestra de la maestría del escultor. Existen escenas de gran humanidad : mujer dacia con el niño en brazos, curación de un enfermo ; Padre Danubio como viejo bondadoso y patriarcal.
            Es el triunfo del relieve continuo, una continuidad de 200 metros. La perspectiva caballera permite una narración más apretada. El aspecto de conjunto es de abigarramiento. En algunos relieves hay desproporciones y una talla dura.
            Otros relieves importantes fueron los relieves trajaneos del Arco de Constantino, inmenso friso en el que ha desaparecido el neoaticismo. Aquí se resalta la idea del poder indiscutible del Imperio romano: la crueldad en los soldados romanos con cabezas cortadas, carnicerías entre los bárbaros.
            En el Arco de Trajano en Benevento aparecen por primera vez las clases subalternas.
            En época de Marco Aurelio se levantan dos columnas con relieves de desarrolló helicoidal: la columna de Antonino Pío y la columna de Marco Aurelio. Esta última copia la composición y temática de la Trajana. Por ello algunos autores le achacan falta de imaginación. Se representan las campañas  contra los dálmatas. Al margen de escenas de guerra, aparecen dos milagro , el del Rayo y el de la Lluvia , que son una iconografía nueva. Lejos de la descripción efectista y dramática de la columna de Trajano, aquí la eficacia se obtiene por la repetición de gestos y movimientos, algo muy sencillo, para hacerse asequible al gran público. Refleja a un emperador para el que es un deber doloroso acabar con los enemigos; hay piedad por el enemigo


EL RETRATO


            Se pueden marcar tres períodos en la evolución del retrato romano:

A)    ORÍGENES ETRUSCOS Y LATINOS

Ya hemos dicho que las raíces se encuentran en parte en la tradición latina pero también el Helenismo contribuirá a formar la tradición realista del retrato romano.
            Ya  durante la época republicana se pretende dejar memoria de personajes  ilustres mediante retratos, como sucede en el Helenismo. Se hacen con el cabello apelmazado, ojos sin labrar o labrados, rellenos con pasta vítrea y un realismo evidente en el rostro. La mayoría son hechos por artistas griegos.
            Estatua Barberini- refleja la costumbre de la Imagenes Maiorum. (más arriba)
            Lucio Junio Bruto- (300-250), legendario fundador de la República romana y responsable del derrocamiento del último rey , Tarquinio, es un buen ejemplo de retrato de gran realismo aumentado por recursos como la pasta de la córnea.
Pompeyo
            Pompeyo- retrato que refleja los rasgos personales del individuo retratado. , es uno de los mejores de época republicana, con un gesto un tanto socarrón y escéptico.

B)    INFLUENCIA DEL IDEALISMO HELÉNICO- SIGLO I


Será en el Imperio cuando el retrato adquiera mayor interés si bien el estilo en que son hechos no sea el mismo durante todo el Imperio.
En la época de Augusto existe una corriente  idealista  neoática patente con retratos que testimonian esa idealización respondiendo, no a un crietrio esteticista, sino político.

Augusto Prima Porta –  19 a C. (copia en mármol de original en bronce) Augusto aparece como símbolo del poder, ad locutio o en acción de arengar a su ejército. Augusto aparece reflejado con sus rasgos aunque está idealizado. Aparece con túnica y coraza con relieves y paludamentum que rodea su cadera. La postura sigue el esquema de Policleto en el contraposto: brazo derecho alzado  en señal de autoridad que se corresponde con la curva de la pierna del lado opuesto.
      La postura está labrada para ser vista de frente ya que los lados están descuidados y la parte trasera sin rematar. El hecho de que aparezca descalzo hace alusión a su divinización.
El cupido resuelve el problema de sustentación de la estatua.
      La coraza lleva elementos alegóricos: parte superior con el cielo cubierto por un manto (bóveda celeste) ; dios solar en su cuadriga , Aurora, Venus, Tiberio, hijo de Livia, acompañado por la loba capitolina, alegorías de Hispania y la Galia. En la parte inferior, la madre Tierra con Rómulo y Remo.
      También aparece el emperador como símbolo de poder religioso: Augusto Pontifex Maximus- donde se exhibe un mayor realismo que en el retrato anterior.
       A la mujer se la representa en este momento con el cabello bajo, ondulado, raya al medio, acusando cierta coquetería en la postura: Retratos de Livia.

C)    REALISMO ROMANO DESDE LOS FLAVIOS


Los retratos van a reflejar mayor espontaneidad. La gran novedad va a ser los retratos femeninos con altos peinados rizados, cara afilada, suavidad en la piel:

Julia, hija de Tito.

Dama de la Permanente.- cabellos dotados de profundidad gracias al empleo del trépano

Vespasiano, retrato más realista, de aire plebeyo, con rasgos individualizados.
En la época de los Antoninos, ya con Trajano, aparecen novedades en el retrato. El retrato va a ganar en realismo, aparece la barba corta, la mirada se hace profunda. Esto va en relación con cambios en el Imperio: el emperador pierde el carácter divino. Pro esta corriente tiene excepciones donde se mantiene el gusto idealista: es el caso de los retratos de Antinoo, el joven bitinio “apreciado” por Adriano y que fue proclamado semidios por él. Sólo se sigue la moda en el claroscuro del cabello. En cambio los retratos de Adriano son mucho más realistas.
            El momento cumbre del realismo es a partir de la segunda mitad del siglo II y durante el siglo III. El cabello se talla formando volúmenes penetrantes, la barba se larga, agudizándose mucho el claroscuro, los rostros reflejan una aguda penetración psicológica huyendo de todo tipo de academicismo, abriendo camino al expresionismo:
Estatua ecuestre de Marco Aurelio- original en bronce, año 173 d.C, magnífica estatua de la cual hoy se levanta una copia en la plaza del Capitolio (original en Museos Capitolinos). Marco Aurelio aparece  representado como soldado en actitud de saludar a las tropas. Marco Aurelio se vio obligado a mantener a los bárbaros tras las fronteras del Imperio en una serie de campañas militares que constituían para é una dolorosa obligación ya que era de vocación pacifista : la escultura refleja esa paradoja : el caballo desprende fogosidad y fuerza marcial y el emperador adopta una postura  más acorde con su espíritu filosófico. Esta estatua ecuestre sirvió de modelo retratístico de poder para numerosas estatuas del Renacimiento: Condottiero Colleoni, Gattamelata etc.

Caracalla- figura de gran dureza en la mirada, cmo volviéndose airado ante la llegada de alguien inesperado. El gesto de mal humor iba bien con su temperamento violento

D)   ÚLTIMO PERÍODO: FINALES S.III Y SIGLO IV


Se va simplificando el modelo y acusando los rasgos, lo que ayuda a una mayor expresividad y comunicación psicológica, pero hay esquematismo y una rigidez excesivos. Los retratos ya no son personales. Los cabellos forman una masa compacta, las facciones son simétricas los ojos se abren exageradamente, llegando a producir una expresión hierática, quizás como símbolo de autoridad en un Imperio cuya decadencia es cada vez más evidente:Retrato de Constantino

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