miércoles, 26 de enero de 2011

ESCULTURA ROMÁNICA


La mayor parte de la escultura románica que nos  vamos a encontrar, está vinculada a la arquitectura. Suele concentrarse en los lugares importantes y más visibles como las portadas pero también la encontramos en los capiteles del interior de las iglesias o de los claustros. En las portadas, lugar de acceso al templo, ocupan las arquivoltas, el tímpano, el parteluz. y las jambas. Características: 
-       La principal característica de la escultura románica es su funcionalidad didáctica o pedagógica. En una época donde las misas se realizaban en latín y donde la mayor parte de la población era analfabeta, las imágenes realizaban una labor docente: enseñaban la Biblia al pueblo.
-      La supeditación a la arquitectura trae consigo otra de las características estéticas de la escultura románica: la ley de adaptación al marco, se sacrifican proporciones o formas para adaptar la figura al marco arquitectónico.
-       A lo largo del Románico la escultura va a experimentar una evolución : si los primeros relieves son de talla muy plana a medida que avanzamos la escultura va ganando en volumen y redondeando sus formas a la vez que se despega cada vez más de la arquitectura. Véase por ejemplo la diferencia entre el primer románico de San Genis des Fonts y el Pórtico de la Gloria.


-       Los relieves sueles ser frontales, hieráticos, sacrifican proporciones y belleza formal pero en cambio ganan en expresividad. Las escenas están cargadas de convencionalismos y esquematismos. Las figuras jerarquizan su tamaño y también su posición en la composición según su rango : en Cristo en Majestad o Pantocrátor ocupa el centro y se representa en mayor tamaño: utilización de a perspectiva jerárquica.
-       En muchas ocasiones la escultura va policromada, como sucede por ejemplo en el Pórtico de la Gloria de Santiago.

Los temas representados en las portadas principales sueles estar relacionados con el Apocalipsis y el Juicio Final: un Dios temible solía presidir el conjunto, rodeado del Tetramorfos o símbolos de los evangelistas , con o sin los evangelistas ; a continuación los bienaventurados, los que se salvan, normalmente a la derecha de Dios. A su izquierda pueden ir los condenados. Aquí el Románico despliega toda su fantasía en la representación de los pecados y su castigo con geniales galerías de monstruos y demonios que pretender advertir al fiel y atemorizarlo de lo que le aguarda si no cumple. También se suelen representar los ancianos del Apocalipsis. Hay portadas menos claras iconográficamente, más confusas o menos habituales como puede ser la de Platerías. También se puede representar otros temas relacionados siempre con la vida de Cristo, su muerte y su resurrección.
Para los capiteles quedan reservados temas menos importantes, a veces simplemente se decoran con motivos vegetales o zoomorfos con animales fantásticos bien se tallan escenas relacionadas con los pecados en donde vuelven a aparecer los monstruos románicos.
La escultura se puede encontrar exenta pero en mucha menos proporción. Suelen ser tallas en madera de menor tamaño y que representan preferiblemente a Cristo en la cruz y la Virgen con el niño
El Cristo crucificado aparece, a diferencia de los Cristos de épocas posteriores, mucho más conocidos y populares, vestido o semidesnudo, con pliegues que caen verticales. Son tallas policromadas. Cristo aparece con cuatro clavos, lo que le confiere una postura totalmente estática. No hay dolor ni sufrimiento.
La  Virgen con el Niño también se representa completamente hiératica y frontal. No hay sentimiento maternal ni ternura ni siquiera comunicación entre ambos; simplemente María es el trono del niño. Es el  Theotocos que sigue la tradición bizantina.

A lo largo de los siglos la escultura no deja de evolucionar. En el primer románico los frisos son copia de obras de marfil, metal, telas, etc, figuras encuadradas en un marco rectangular y sin función arquitectónica. En su momento clásico, el el siglo XII, ya la figura está concebida para un lugar determinado y definida por su marco arquitectónico, lo que obliga a variar de canon y a imprimir movimiento. En la última época la riqueza en pliegues dinámicos y el bulto redondo, la búsqueda de efectos pintorescos o anecdóticos muestran el olvido de la función arquitectónica.

FRANCIA

Francia proporciona los más interesantes conjuntos escultóricos.
En San Sernin de Toulouse el románico está en estado puro en los apóstoles de la girola.
Más importante es la aportación de San Pedro de Moissac (1110-1120) en cuyo tímpano aparece en Pantocrátor o Cristo en majestad enmarcado en un nimbo o mandorla , símbolo de su dominio celestial y rodeado de las figuras de los cuatro evangelistas  con sus símbolos , el tetramorfos. A sus lados y a sus pies los veinticuatro ancianos del Apocalipsis se reparten en franjas horizontales. Los ancianos están esculpidos en bulto redondo.

Las esbeltas rosetas del dintel se contraponen a la fuerza expresiva del conjunto. El parteluz es invadido por tres pares de leones rampantes de claro sentido ascensional. La monumentalidad del conjunto viene dada por la terrible quietud de Cristo juez, que parece infundir dinamismo y agitación al resto de las figuras.
El tímpano de la iglesia abacial de Sainte Foy de Conques se data alrededor de 1120 -1135. Su tímpano representa el Juicio Final , como tantos otros de la época. En su parte superior aparecen ángeles: dos soplan un cuerno con el que anuncian el comienzo del Juicio, otros dos descuelgan una cruz entre el Sol y la luna, dos iluminan la escena con cirios. Cristo preside el conjunto rodeado de mandorla, destacando por su tamaño y su ubicación . Su rostro es hierático y sus actitud imponente. Con el gesto de la mano derecha indica el camino de la salvación y del paraíso a los justos. Con su mano izquierda envía al infierno a los condenados.

En el paraíso, bajo arcos , se sitúan figuras de santos y personales medievales como Carlomagno.
Pero el fascinante infierno da rienda suelta a la imaginación. El diablo preside las torturas. Los personajes son condenados en función de sus pecados y toda la galería de pecados capitales queda aquí representada sin excepción.

El tímpano de Vezelay constituye una de las obras maestras de la escultura románica: Cristo aparece en el centro rodeado de los apóstoles; las figuras son esbeltas y en ellas destaca el fuerte trazado lineal de las túnicas con rasgos espirales.

En Autun conocemos el nombre del escultor, Gilesberto, autor del tímpano occidental donde aparece La tentación de Eva, uno de los raros desnudos de esta época enmarcado en un sugerente paisaje, según Henri Focillon, la figura “más femenina y sugestiva de esta gran época”.

Otro tímpano destacable es  el de San Trófimo de Arlés. En el Pórtico Real de la Catedral de Chartres, de 1155, las formas más naturalistas parecen aspirar a una quietud más clásica, típica del gótico, con canon alagado y figuras que casi alcanzan el bulto redondo en las jambas

ESPAÑA

La Península Ibérica constituye una de las zonas con las primeras y más importante manifestaciones escultóricas. Todos los lugares del edificio son considerados idóneos para plasmar las versiones ilustradas de los libros sagrados: capiteles, tímpanos, arquivoltas, etc.
El capitel impone por su reducido marco, muchas dificultades técnicas que se salvan mediante contorsiones o metamorfosis. Lo mismo ocurría con los tímpanos que además se solían labrar de una sola pieza, versión cristiana del frontón clásico.

El arranque de la escultura lo encontramos en Cataluña en los dinteles de San Genís de Fontanes y Sant Ramón de Sureda, con esculturas de marcadas desproporciones , talla plana realizada a bisel que recuerdan a  los visigodos. La obra más importante de la escultura catalana es la fachada de Santa María de Ripoll, atribuida a Gilberto de Toulouse. Su concepción recuerda a un arco de triunfo repleto de esculturas que se disponen en siete bandas paralelas que invaden toda la fachada, cada una de ellas con un claro sentido narrativo.
La escultura románica en el siglo XI
En este siglo destacan tres conjuntos: Los tímpanos de San Isidoro de León, la fachada de Platerías de Santiago de Compostela y el claustro de Silos.
Las portadas de San Isidoro de León son la del Perdón y la del Cordero, las dos abiertas en el lado Sur. La más interesante es la del Cordero, enmarcada en un gran rectángulo saliente en cuyas enjutas se han incrustado una serie de piezas con el zodíaco. Enmarcando el arco aparecen San Isidoro y probablemente San Pelayo, La calidad de la talla no es muy elevada. En la fachada del Perdón la composición es muy bellas. Está compuesta por tres escenas : Descendimiento, Marías ante el sepulcro y Ascensión. Se suponía que esta fachada era del fines del XI del Maestro Esteban , de la fachada de Platerías de Santiago.


La fachada de Platerías se comenta en capítulo aparte, junto con la Catedral de Santiago. Sólo reiterar que el estilo del Maestro de Platerías es fuertemente expresivo, con sus característicos paños en “collar” entre las piernas.


El Claustro del Monasterio de Silos, Burgos, iniciado en 1073 posee valiosos capiteles :de quince capiteles del lado oriental, trece colocan gacelas, arpías, avestruces de forma pareada, doblando sus cabezas y patas, monstruos con plumas y pelajes minuciosos. Pero los relieves de los ángulos son de más valor, si cabe , y dispuestos  a pares en las esquinas interiores de cada uno de los pilares laterales que tratan diferentes momentos del ciclo de la Resurrección. Destacan Los discípulos de Emaus y La incredulidad de Santo Tomás. En este último superpone frisos para agrupar las figuras y representa a Cristo de mayor tamaño. Cristo no ocupa el centro de la composición pero sí el centro de atención por el tamaño y porque la mirada de los apóstoles se dirige a él. Los personajes se adaptan al marco arquitectónico El brazo de Jesús se alza y Santo Tomás introduce el dedo en la llaga en una escena de gran valor narrativo. La talla es plana, delicada y de perfecta ejecución Las figuras de proporciones esbeltas y volúmenes redondeados, con ropajes que se adaptan al cuerpo.

Las influencias recibidas son diversas: orientales, árabes, bizantina y hasta de la miniatura irlandesa en la decoración geométrica.
La escultura románica en el siglo XII
Fachada del Monasterio de Ripoll, Girona, atribuida a Gilberto de Toulouse, magnífico conjunto que recuerda a un arco de triunfo romano, con todo el paramento decorado en  siete frisos, cada uno con un claro sentido narrativo.
Las esculturas realizadas desde mediados del siglo XII presentan cambios formales que indican la transición al gótico. Las portada más importante es el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, comentada en el capítulo de la catedral. Pero la plenitud gótica llega también en otras obras : la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo y  San Vicente de Ávila. En la Cámara Santa aparecen los apóstoles en los fustes que ya han perdido el hieratismo de Chartres y tuercen el cuerpo ligeramente o gesticulan con sus manos. Los personajes ya no parecen idénticos sino que van individualizados y más humanizados al haber cierta comunicación entre ellos.
En la Portada de San Vicente de Ávila se ve cierta influencia de Chartres así como en la parte baja de Santa María de Sangüesa. En las jambas de Ávila los apóstoles charlan entre ellos  y llevan las posturas más encorvadas.
Escultura exenta
Esta escultura presenta las mismas características que la supeditada a la arquitectura. Suelen ser tallas en madera policromada y representan  normalmente a Cristo en la cruz o figuras de la Virgen. Destaca el crucifijo en marfil de San Isidoro de león, de Don Fernando y Doña Sancha.

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